La Conferencia de Directores y Directoras de Ingeniería Química (CODDIQ) celebró su Asamblea General ayer 15 de julio en Valencia, en el marco del VIII Congreso de Innovación Docente en Ingeniería Química (CIDIQ 2026), un encuentro que reunió a representantes de universidades de toda España para analizar los principales retos de la formación en Ingeniería Química y definir las líneas de trabajo de la Conferencia para los próximos años.
Entre los acuerdos adoptados durante la Asamblea destacó el relevo en la Presidencia de la CODDIQ. Jordi Díaz asumió la Presidencia de la Conferencia, sucediendo en el cargo a Manuel Andrés Rodrigo, a quien los asistentes agradecieron el compromiso y la labor desarrollada al frente de la organización durante su mandato.
La Asamblea aprobó asimismo las cuentas correspondientes al último ejercicio y el presupuesto para 2026, reafirmando el compromiso de la CODDIQ con una gestión transparente y con el impulso de iniciativas orientadas a fortalecer la coordinación entre las titulaciones de Ingeniería Química.
Otro de los puntos destacados fue la presentación de las XXXIX Jornadas Nacionales de Ingeniería Química, que se celebrarán los 26, 27 y 28 de enero de 2027 en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, bajo el lema «Ingeniería Química ante la era de las grandes transformaciones».
Las jornadas abordarán algunos de los grandes desafíos del sector, como la sostenibilidad y la economía circular, la transición energética, el medio ambiente, la digitalización y la inteligencia artificial, los materiales avanzados y la bioingeniería, consolidándose como uno de los principales foros de encuentro de la comunidad académica de la Ingeniería Química en España.
Durante la Asamblea también se anunció que la próxima edición del Congreso de Innovación Docente en Ingeniería Química (CIDIQ) será organizada por la Universitat Rovira i Virgili, que tomará el relevo de la Universitat Politècnica de València como sede del encuentro.
La celebración de la Asamblea General permitió, una vez más, reforzar la colaboración entre las universidades españolas y avanzar en iniciativas conjuntas para seguir mejorando la calidad de la docencia y la formación de los futuros profesionales de la Ingeniería Química.

